La carencia o deficiencia en la aplicación del análisis de riesgos en la organización, planes y procedimientos de seguridad permite que seamos sorprendidos por la acción delincuencial que hoy en día afecta organizaciones de todos los tipos y en magnitudes que llegan a ser alarmantes.
El análisis de riesgos es una herramienta matemática que permite que el conocimiento profundo de las vulnerabilidades y las amenazas presentes en una organización y su cuantificación, oriente la toma de decisiones a la prevención de pérdidas. Esas Vulnerabilidades pueden ser aprovechadas por nuestros adversarios, pero la falta del continuo análisis hace que no se tengan en cuenta factores como: la aparición de nuevas modalidades delictivas, el accionar de grupos al margen de la ley en nuestros vecindarios y rutas de desplazamiento, la falta o no funcionamiento óptimo de las contramedidas implementadas anteriormente, el no seguimiento y la no trazabilidad de los procedimientos implementados, entre otros hacen que los delincuentes lleguen por sorpresa y eso les da ventaja en el momento del incidente.
Un mecanismo importante para lograr un análisis preciso y prever las amenazas que pueden darnos sorpresas desagradables, es el monitoreo, registro y control de datos relevantes de cada proceso crítico para estimar comportamientos y detectar falencias oportunamente. Este monitoreo y registro contiene información útil para compararla y analizarla con objetivos de eficiencia y calidad en los resultados.
Otro aspecto importante para evitar las sorpresas indeseables, es la evaluación detallada y periódica de los procesos y las personas involucradas en actividades y servicios de seguridad, especialmente aquellos que son responsables por procesos críticos presentes en las actividades regulares de la empresa, como por ejemplo en operaciones de recaudo, almacenamiento y transporte de dinero y valores, donde se almacenan mercancías de gran valor y rotación, en los controles internos de nuestras empresas. Muchas veces los responsables de dichos procesos son laxos o permisivos y cuando la oportunidad, la motivación y la mala voluntad o la falta de ética se conjugan, producen sorpresas que, además, generan pérdidas y estas siempre son indeseables.
Se han cometido fraudes liderados y operados por personas de alto nivel dentro de organizaciones grandes y prestigiosas, pero por lo visto los controles que se tenían no detectaron el problema oportunamente y permitieron la consolidación del hecho, nos enteramos y sorprendemos de los casos, cuando se realizan auditorías de alto nivel o porque alguno de estos personajes propios de la organización sale a vacaciones o permisos, en conclusión se rompe la cadena de comunicación y control de los actos ilícitos.
Se debe recordar que uno de los procesos más críticos en la seguridad del personal es contratar personas honestas y hacer que se mantengan honestas.
Por lo anterior es recomendable revisar y actualizar permanentemente nuestros análisis de riesgos, ya que ésta herramienta permite actuar con anticipación para prevenir y evitar y/o minimizar sorpresas no gratas que generan pérdidas a la organización.